El boleto más barato del avión!

Para nadie es un misterio que los precios de los pasajes de los aviones varían dependiendo de distintos factores, y que el pasajero que está sentado en la fila de adelante a la tuya no pago lo mismo que tu pagaste. Otra cosa es saber y sentir que vas sentada en el #asientomasbaratodelavion. Eso fue lo que paso un viaje que hice a Malta, compré el tiquete con un casi dos meses de anticipación a un precio sorprendentemente conveniente (mas aún si lo comparaba con lo que había pagado mi compañero de viaje que era muuuuuuchas veces más).

Al llegar al gate para abordar me di cuenta que el avión era un #Airbus_A380, el avión de pasajeros mas grande del mercado, doble deck y 526 ansiosos pasajeros repartidos en cuatro distintas categorías (Economy, Superior Economy, Business y First class). Yo probablemente estaba en extreme economy, una clase no descrita pero existente. Era la pasajera numero 520, sentada en la fila “xyz”, al lado de la ventana y con cero posibilidades de moverme por las próximas casi 10 horas. “No es tan malo” pensé, al menos podre ver un par de películas y “disfrutar” mis 45 centímetros cuadrados. Cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta que mi “centro de entretenimiento” no funcionaba a pesar de mi insistencia en presionar el botón de encendido desesperadamente. Entonces miré por la ventana con la esperanza de poner encontrar algo que desviara mi atención por un rato… pero oooops….. estaba sentada exactamente justo en el ala del avión con nula visibilidad mas allá del ala misma. Luego pensé nuevamente, “no es tan malo” tampoco se puede ver mucho por la ventana de un avión y recordé que había puesto en mi bolso un viejo iPod y por UN momento agradecí ser tan precavida…. Otra vez oooops….los auriculares que tenía no entraban bien en el plug del iPod y no tenía nada que escuchar. Fue entonces cuando saqué un lápiz y papel de mi bolso y comencé a escribir, a ratos me concentraba y olvidaba que iba en el asiento mas barato del avión, pero por otros no podía evitar mirar “disimuladamente” la pantalla de la mujer a mi lado y trataba de leer los labios del personaje de la película que ella estaba viendo, era Tom Hanks en el Código Da Vinci. Al rato fue ella misma quien llamo al sobrecargo para decirle que mi pantalla no funcionaba, me pregunto, ¿será que yo estaba importunando a la mujer con mi “discreta mirada” o que ella realmente se sintió mal por mí y quiso ayudar? El sistema fue reiniciado dos veces sin ningún éxito y yo decidí enfrentar mi fortuna y sin mas alternativas comencé a hacer figuras de papel usando la servilleta que me habían dado con mi “would you like something to drink?, water, juice, wine?

Habían pasado un par de horas y el olor a avión comenzó a penetrar mis sentidos. Esa extraña mezcla de “chicken or pasta” combinada pies+zapatos y el olor “natural” de las 400 personas juntas y pegadas con limitada movilidad todo minimizado por un sistema de ventilación para algunos muy frio y para otros algo caliente.  Como último recurso, abrí mi bolso por última vez y tomé dos pastillas para inducir el sueño, santo remedio pensé. Antes de cerrar mis ojos no pude evitar pensar con algo de envidia en aquellos 8 afortunados y adinerados pasajeros que iban en primera clase literalmente disfrutando como nadie más.

Desperté 5 horas mas tarde con los pies hinchados, el cuello torcido y llena de gases (sorry….  tenía que decirlo) pero feliz de haber llegado a destino sin mayor inconveniente.

Para terminar, si me preguntas si lo volvería a hacer, la respuesta es Sí. Que no funcione el sistema de entretenimiento es algo del azar. Últimamente lo que busca un viajero son experiencias para todo lo demás…. Existe MasterCard.